¡Campeones, otra vez!

“¡Vamos, Tí-gue-res…ya te vi campeón otra vez!”

Un cabezazo de Héctor Mancilla, sólido, a las redes, al minuto 52´, terminó de eclipsar 29 años de espera. Tigres venció 3-1 al Santos (4-1 global)… Tigres es campeón de Liga del Apertura del 2011.

“¡Vamos, Tí-gue-res…ya te vi campeón…”, y muchos completarán así la frase de esta canción que se ha convertido en un himno del regreso a la gloria felina: “otra vez!”; otros, de esta manera: “por primera vez!”.

Un total de 29 años pasaron desde aquel mediodía de junio de 1982 en que Sergio Orduña anotó el penal decisivo y que Mateo Bravo se prodigó para detener los disparos ante el Atlante, lo que les dio el hasta antes de hoy el último título de Liga a los felinos.

Hoy Tigres tiene nuevos héroes:  Ricardo “Tuca” Ferretti, Lucas Lobos, Héctor Mancilla, Damián Álvarez, Enrique Palos, Carlos Salcido, Israel Jiménez, Juninho, Hugo Ayala, Jorge Torres Nilo, Danilinho… todos ellos son bien recibidos entre el nicho de los inmortales del equipo.

Tigres completó la fiesta que se vivía en la Ciudad desde hace algunos días, sobre todo cuando regresó a casa para definir la Final con ventaja de 1-0, en casa del Santos Laguna, en la ciudad de Torreón.

Apenas al minuto 11, los más de 43 mil aficionados que llenaron el Estadio Universitario empezaron a sentir que la gloria les respiraba en la cara, cuando Danilinho fue derribado por Osvaldo Sánchez y el árbitro expulsó al arquero santista y decretó el penal.

Pero la fortuna aún no se entregaría del todo a los brazos de la causa felina, porque el arquero Miguel Becerra, quien ingresó de cambio, detuvo el disparo de Lucas Lobos, y al 30´, Santos paró un poco la música del Universitario haciendo el gol que empataba 1-1 el marcador global para los visitantes.

Pero la esperanza no se había ido. Si los fieles fanáticos felinos habían acompañado al equipo por este sendero durante 29 años, incluido un descenso, tampoco los habrían de abandonar ahora.

Así que el rugido del Universitario volvió a escucharse: “¡Vamos, Tí-gue-res!”, volvió a entregarse la hinchada.

Para la segunda parte, la ilusión se mantuvo y pronto Héctor Mancilla le dijo que sí a la gloria cuando anotó de cabeza el 1-1 (2-1 global). Entonces se esfumaron los fantasmas del pasado, si es que andaban por ahí.

Mancilla se estrechó con sus compañeros en el festejo, mientras en cada palmo del Estadio Universitario llovían los abrazos y los gritos de euforia.

Tigres entonces ya era dueño del partido, de su destino, de la gloria, a la que sólo restaban minutos para consumar la hazaña por la que habían esperado varias generaciones aferradas a alguna silla del Universitario, o en algún sillón frente a la televisión o junto a la radio.

Faltaba el gol de Danilinho, con un disparo fuerte a la salida del portero Becerra, para el 2-1 (3-1 global) y la expulsiones de Felipe Baloy, del Santos, por falta sobre Lobos, y de Israel Jiménez, al reñir con un adversario.

Y para sellar la victoria habría de venir un canterano felino, Alan Pulido, al rematar por el centro y hacer el 3-1 (4-1) global, al 86´.

Aquello era una locura, en la cancha los jugadores parecían hinchas, agitando los brazos para compartir la celebración.

Carlos Miloc, Mateo Bravo, Osvaldo Batocletti, Tomás Boy, Jerónimo Barbadillo, se mantendrán como los pilares del sentimiento tigre, y le están dando la bienvenida a los nuevos monstruos sagrados del equipo.

“¡Vamos, Tí-gue-res…ya te vi campeón otra vez!”, era el grito que sellaba la historia del regreso a la gloria, mientras los aficionados veían el caminar del reloj rumbo al final del partido.

“Voy a ver a Tigres campeón, ya puedo morir tranquila”, había dicho antes de iniciar el partido una hincha felina de corazón.

Hoy el sueño se hizo realidad. Muchos, los viejos, pueden estar tranquilos, ya vieron campeón a Tigres, otra vez… otros, las nuevas generaciones, pueden decir, que ya nadie les cuenta, saben lo que es ser campeón.

“¡Tí-gue-res, Tí-gue-res!”, retumbaba anoche en el Universitario el grito de guerra para celebrar la tercera estrella del equipo.