Calvet, el alumno aventajado de Francia

Eric Cantona, Djibril Cissé, Bacary Sagna, Abou Diaby… el Auxerre ya ha perdido la cuenta de las estrellas que ha descubierto gracias a su apuesta por la formación de los jóvenes. El pasado miércoles 1 de junio de 2011, había hasta cuatro canteranos suyos en la lista de 18 Bleuets sub-17 convocados para medirse al Congo en un partido de preparación para la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2011, saldado con un 2-2. Entre ellos, un alumno aventajado: Raphaël Calvet.

No es ninguna casualidad que el muchacho, nacido en Auxerre, fuese nombrado capitán del equipo. Además de tener una “madurez por encima de la media”, según las palabras de su seleccionador, Patrick Gonfalone, quien también jugó en el estadio de l’Abbé-Deschamps, el robusto defensa central es la personificación de los valores que preconizan estos Bleuets: trabajo, perseverancia y humildad. La marca de fábrica del club borgoñón.

“Uno no puede desarrollarse plenamente en la selección si no está contento en su club. Si nuestros clubes no nos preparan, es inconcebible que seamos competitivos en el tipo de partidos que nos esperan”, afirma Raphaël Calvet en declaraciones a FIFA.com. “Es indispensable estar en condiciones físicas y psicológicas. En ese sentido, el AJ Auxerre es un marco ideal. Nuestros educadores proporcionan la preparación física necesaria para estar al nivel adecuado, y a la vez insisten en que tengamos la cabeza fría”.
 

Exceso de confianza
Así pues, Calvet se enorgullece de mantener los pies en el suelo, cuando no los utiliza para recuperar el balón, dirigir un contragolpe o reanudar el juego. “A nuestra edad, el escollo es creer que ya se ha llegado, cuando estamos dando aún los primeros pasos en nuestra carrera”, confirma. “Nos lo repiten todos los días: no hay que entusiasmarse”.

Y, sin embargo, ahí radica sin duda el error cometido por Calvet y sus compañeros en la fase final del Campeonato Sub-17 de la UEFA. Los Bleuets llegaban a Serbia avalados por una clasificación brillante, tras golear 9-0 a Bielorrusia, y rebosaban confianza. ¿Quizás demasiada? “No sabría analizar ese fracaso”, se lamenta Raphaël. “En cualquier caso, está claro que no conseguimos desplegar nuestro juego, ni encontrar la compenetración con la que habíamos ganado a Bielorrusia. Tuvimos la impresión de no practicar ningún fútbol. ¡Hay que esforzarse antes del Mundial!”.

No obstante, a pesar de su deslucida actuación, los Tricolores consiguieron su objetivo básico, certificar el pase a la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA México 2011. Sendos empates frente a Inglaterra (2-2) y Serbia (1-1) bastaron para eliminar de la lucha por la clasificación al país anfitrión de la prueba europea. “Somos conscientes de la suerte que tuvimos al alcanzar la Copa Mundial. Son dos palabras que hacen soñar… Sabemos que la oportunidad no se presenta muchas veces en una carrera”, reitera Calvet, consciente también de la ocasión que supone de “desquitarnos de ese desafortunado Europeo”.

Labrarse un nombre
“Estamos en condiciones de hacer un buen papel”, anuncia el capitán francés, a pocos días de poner rumbo a México. “Nuestra virtud es no tener debilidades”, advierte maliciosamente. Sea como sea, la selección francesa podrá contar con su baluarte defensivo. Él y sus compañeros del Auxerre Sébastien Haller, “el súper punta”, y Soualho Meïté, “un centrocampista polivalente, capaz de actuar tanto de 6 como de 10”, constituyen la columna vertebral de un combinado nacional capaz de llegar a lo más alto.

Anthony Le Tallec, campeón de Trinidad y Tobago 2001, puede hablar con conocimiento de causa. El Balón de Plata adidas del torneo, quien milita ahora en el Auxerre, recuerda a FIFA.com cómo “ganar un Mundial es algo que deja marcado para siempre”. Y añade, en referencia a la importancia de la cantera de los clubes: “Yo debo gran parte de ese título a los educadores y formadores que me acompañaron para lograrlo. Nadie había oído hablar de nosotros, y de repente éramos estrellas. No olvidaré nunca ese torneo. Ahí fue donde me labré un nombre”.

Y hablando de nombres, quizás deberíamos acostumbrarnos a oír el de Calvet…

Fuente: http://es.fifa.com/u17worldcup/news/newsid=1448219/index.html