Hace Palos feliz a niño con discapacidad

Cuando Chuy Correa tenía 5 años, sus papás supieron que algo no andaba bien con su hijo. Comenzó a caminar de puntitas y para los 8 años, empezó a tener serios problemas de movilidad. El diagnóstico que les dieron era poco alentador: distrofia muscular progresiva.
Con el paso del tiempo, la salud de Chuy se ha deteriorado, pero no así su amor por Tigres de la UANL.
Su familia dice que el tiempo en que está escuchando los partidos o viendo a su equipo por internet, se le olvida que está enfermo o que le duele algo.
Chuy, quien vive en Juárez y ya casi no puede moverse, cumplió 15 años y como regalo sus vecinos se organizaron para hacerle hoy jueves una fiesta y celebrarlo… pero antes, recibió una gran sorpresa.
Alrededor de las 2 de la tarde, alguien tocó a la puerta de la familia Correa Orozco, era Enrique Palos, portero de Tigres, quien llegó movido por la intensidad de la afición de Chuy hacia el equipo auriazul.
El joven, quien dejó la secundaria por su condición, se mostró sorprendido por la llegada de su ídolo, a quien había querido conocer desde hacía tiempo.
Pero el portero de nuestro equipo no llegó con las manos vacías, llevó, en nombre del Club, un Jersey y un balón que autografió frente al joven, y una invitación para que asistiera al Estadio Universitario, al encuentro entre Tigres y Cruz Azul, el próximo 15 de septiembre.
“Nos gustaría que nos apoyaras (en el Estadio)”, le dijo Palos a Chuy.
Nuestro arquero llevó hasta la casa de Chuy, otro regalo especial, el trofeo del campeonato que  Tigres alcanzó en el Apertura 2011 para que el niño lo viera de cerca y se tomara fotografías con él.
“Ni siquiera yo lo había visto de cerca”, expresó Palos en tono de broma. Después pidió conversar a solas con él unos minutos para después despedirse, no sin antes, repartir autógrafos entre los vecinos que se dieron cuenta de su presencia en la casa de Chuy.
“Nunca lo había visto tan contento”, dijo Martha Orozco, mamá de Chuy, quien también se mostró emocionada por la visita y la amabilidad de Palos, pero sobre todo, por ver tan feliz a su hijo.