Viven emoción, pasión y sorpresa

MONTERREY, 12 de Octubre.- Emoción, pasión, sorpresa y hasta ovación, es lo que reflejaron 60 estudiantes de la escuela primaria Francisco González Bocanegra, de Apodaca, al venir a un entrenamiento de los Tigres de la UANL.
Los pequeños, todos del nivel primaria, niñas y niños ellos, llegaron cerca de las 10:30 horas al Estadio Universitario para vivir una experiencia única, y que quizá, inolvidable por el resto de sus vidas.
Luego de recibir una playera, un gafete y un box lunch por personal de Relaciones Públicas del Club Tigres, los pequeños avanzaron a la Sala de Prensa, donde vieron un video de lo que es Tigres.
En el video se pudieron dar cuenta que no sólo es fútbol, pues como equipo es una Empresa Socialmente Responsable.
Todos, acompañados por el Tigre de Peluche, hicieron un recorrido al estadio para conocerlo mejor. Se enteraron que el Coloso de San Nicolás de los Garza tiene 44 años y que en él nació la famosa ola mundialista.
Conocieron las suites del estadio, entraron hasta las entrañas de la pantalla gigante del inmueble y supieron que es la más grande de Latinoamérica, además de ver de cerca su funcionamiento.
Más tarde pasaron al Palco de Prensa, zona exclusiva para los periodistas que cada 15 días lo llenan para ser testigos del paso de los Tigres en el fútbol mexicano.
Lo mejor se dio después, cuando se ubicaron en la zona de Platea, desde donde vieron un video de bienvenida, hecho por los mismos jugadores, y a la par, siguieron de cerca parte del entrenamiento del equipo.
“Mira, ese es Palos, y aquel es Mancilla”, le decía un pequeño a otro, mientras veían hacia la cancha del Estadio Universitario.
La emoción de lo pequeños creció cuando se les invitó de nuevo a ir a la Sala de Prensa, donde convivirían con dos jugadores del primer equipo, en este caso David Toledo y Eder Borelli.
En la convivencia los pequeños conocieron más del jugador y del ser humano que son, bromearon, se tomaron la foto y el autógrafo lo consiguieron cada uno de los que ahí estaban.
Al final las risas y la emoción continuaba en el rostro de los pequeños, que fueron testigos de la hospitalidad del Club Tigres de la UANL.