Estamos en la Final… ¡a lo Bato!

SAN NICOLÁS DE LOS GARZA, 18 de Mayo.- Esta noche los Tigres de la UANL jugaron a lo Bato, a lo Tigre, sacando el orgullo para dejar en el camino a los Rayados del Monterrey y llegar a otra Final en el futbol mexicano.

Guido Pizarro tuvo que ser llevado al hospital por una contusión en la cabeza, justo en el remate que le dio a nuestro equipo el gol del triunfo, a los 42 minutos.

El grito de “Tigres, Tigres” invadió a San Nicolás y al Estadio Universitario desde sus cimientos, y el espíritu de Osvaldo Batocletti hacía lo suyo desde el cielo, lugar donde vio el Clásico Regiomontano y nos empujó a ganarlo.

La anotación de Pizarro era el gol que se buscaba para aspirar a otra Final, para tomar revancha de lo que sucedió en la Concacaf, donde habíamos caído 2-1 en el global.

Antes de eso, fue Javier Aquino quien había dado el primer aviso, con disparo de media distancia que Marcelo Barovero desviaba a córner a una mano. Tigres sabía lo que se estaba jugando e insistía en el ataque.

En tanto, el Monterrey era precavido, tenía la ventaja en el marcador y pensaba que era cuestión de tiempo para anotar uno y obligar a los dirigidos por Ricardo Ferretti a tener que hacer tres.

Al minuto 7’ parecía que se nos abría la puerta, cuando Rodolfo Pizarro cometió mano dentro del área en un tiro libre, pero el silbante Marco Antonio Ortiz con todo y que consultó el VAR, no lo concedió.

Tigres continuaba haciendo su lucha, mientras que el arquero albiazul, Marcelo Barovero salvaba a su escuadra; fue hasta el 42’ de acción que apareció Eduardo Vargas con centro al área, donde Guido Pizarro ganó en el aire y anotó.

El golpe en la cabeza no mermó al capitán, fue llevado al hospital y luego de ser revisado se confirmó que fue sólo eso, el golpe, por lo que regresó al Estadio para festejaron con los suyos. Francisco Meza había tomado su lugar en la cancha.

Los del Tuca seguían atacando, no sin antes ceder un poco de terreno al visitante, que en los primeros minutos llegó con peligro a la portería de Nahuel Guzmán, quien volvía a aparecer para vestirse de héroe.

Al 50’, una vez más se dio una falta dentro del área, Stefan Medina pisó a Javier Aquino dentro del área y de nuevo, pese a que el árbitro central vio la repetición, no marcó el penal.

Sin embargo, eso no aminoraba a los de casa, que seguían atacando y tomando el balón, pero sin tirar al arco. Fue entonces que el Monterrey comenzó a atacar fuerte, pues a los 66’ Pizarro la puso en el poste y se salvaban los nuestros.

Después, al 70’, Nahuel tapó un remate de Pizarro; cinco minutos más tarde, Rogelio Funes tuvo para concretar, pero voló su disparo. Mientras que al 77’ nuestro corazón se detuvo por unos segundos, con gol en contra, pero anulado por fuera de lugar.

De nada nos servía el segundo gol, pues uno del rival nos obligaba a tres, por lo que la prioridad era defender, aunque al final se tuvo hasta en tres ocasiones el gol.

A los 87’ Eduardo Vargas entra y se planta frente a Luis Cárdenas, quien había sustituído a Barovero, y le tapaba el tiro.

Luego Jürgen Damm, quien también había ingresado en cambio, se logró escapara en dos ocasiones; primero centraba y Gignac no conectaba firme, luego volvía a centrar, y el francés no lograba cerrar, y al final entraba al área, pero su disparo se iba por encima del arco.

Tigres está en la Final, y lo hizo a lo Bato… lo hizo a lo Tigre.